Vender tu casa y seguir viviendo en ella. ¿Es esto posible?

Nuda-propiedad-1024x576

La respuesta es sí. Ello es posible gracias a la llamada “nuda propiedad”. Este concepto se entiende como el derecho que tiene una persona sobre una cosa. En este caso hablamos de una vivienda, siendo este su propietario desde el momento de la compra.

Sin embargo, el adquirir la nuda propiedad no le proporciona la posesión de la misma, ya que el usufructo (derecho de disfrute de una cosa ajena), pertenece a la persona que ha vendido su vivienda y que seguirá viviendo en ella. Se podrá hacer uso y disfrute de la propiedad hasta que dicho usufructo finalice, siendo posible establecer un término fijo o determinando un usufructo vitalicio, es decir hasta la muerte del usufructuario.

El dinero de la venta es recibido por el usufructuario en el instante de la cesión y de una sola vez. Además, los gastos pasan a ser compartidos. Mientras que el vendedor sigue residiendo en el domicilio y sigue pagando todos los gastos correspondientes a los suministros de la vivienda, el nuevo inversor se hará cargo del IBI y de las derramas extraordinarias de la vivienda.

Las principales personas que utilizan esta fórmula son gente mayor sin herederos que quiere aumentar sus ingresos para vivir más cómodamente y poder disfrutar de su tiempo libre, y los que quieren asegurar el bienestar económico inmediato de sus hijos.

Otra ventaja es la seguridad de esta operación, puesto que tiene las máximas garantías ya que es registrado y con escritura ante Notario. Además, como hemos comentado, el pago de la venta se recibe en el instante de la cesión de la nuda propiedad y de una sola vez. Finalmente, decir que si la persona que está viviendo en el domicilio que ha vendido a un tercero no desea continuar viviendo en su casa, podrá alquilar dicha vivienda y obtener íntegramente esta renta.